Pablo Muñoz

Qué hace una compañía que desea entrar con decisión a generar innovaciones en todo nivel?

La respuesta natural sería: ajustar procesos, incorporar nuevas tecnologías, desarrollar nuevas ideas con potencial de terminar en productos capaces de generar valor al mercado, y por supuesto conseguir financiamiento para este tipo de proyectos que usualmente representan mayor riesgo.

Comparto esta respuesta, pero sólo parcialmente, dado que en lo fundamental el factor humano sigue siendo medular en todo emprendimiento, y en la gestión posterior de estos. En mi opinión lo que debe hacer una empresa que quiere ingresar con decisión a este nuevo mundo, es desarrollar ciertas habilidades a nivel individual y ciertas capacidades a nivel organizacional que favorezcan las transformaciones necesarias para generar soluciones innovadoras.

Si nos concentramos en el factor individual, implica contar con profesionales con un set de competencias que dista mucho de lo disponible. Por ejemplo, si simplificáramos al máximo el proceso de innovación en 3 pasos conectados con las habilidades que se requieren para desarrollarlos: (i) sensibilidad para la búsqueda de oportunidades, (ii) síntesis, medición y evaluación de oportunidades y (iii) diseño y desarrollo de soluciones transformadoras; y definiéramos éste como el proceso estándar con el cual una compañía va a navegar en el siglo XXI, un ingeniero comercial promedio (por nombrar una profesión vinculada tradicionalmente a la gestión de negocios) no cuenta con las competencias necesarias para explorar y abrir nuevas áreas de oportunidad, dado que su preparación básica está orientada a optimizar y rentabilizar sistemas comerciales establecidos. Aquellos que han transformado realidades, existen y son reconocidos porque simplemente desafiaron su formación.

Qué educamos entonces?

Norman Jackson, miembro de la Higher Education Academy en UK, e impulsor del proyecto The Imaginative Curriculum entrega 3 argumentos por lo cual es relevente la creatividad en la educación superior:

1. Ser creativo es fundamentalmente una característica humana; las personas en general se sienten más completas y motivadas si son capaces de ser creativas. Si la educación se trata de ayudar a las personas a desarrollar su propio potencial, entonces ayudar a los estudiantes a comprender y desarrollar sus habilidades creativas únicas es una meta a considerar. El facilitar que los estudiantes sean creativos debe ser parte de la educación superior.

2. La creatividad es esencial para cualquier disciplina: historiador, biólogo, abogado, ingeniero o cualquier otro campo de actividad. Robert Sternberg (un eminente investigador en el campo de la creatividad y la inteligencia) argumenta que necesitamos 3 tipos de habilidades para ser exitosos: (i) habilidades analíticas – para analizar, evaluar, juzgar, comparar y contratar; habilidades prácticas – para aplicar, utilizar, implementar y activar; y habilidades creativas – para imaginar, explorar, sintetizar, conectar, descubrir, inventar y adaptar. Las personas exitosas no tienen necesariamente fortalezas en todas las áreas, pero encuentran formas de encontrar y adoptar cualquier sistema de habilidades necesario para cualquier contexto dado.

3. Más allá de las necesidades de ser creativo en la educación superior a fin de sobrevivir y prosperar en un mundo complejo, siempre cambiante e impredecible. Necesitamos aprovechar nuestra imaginación y nuestra creatividad para trabajar con ellas, adaptándonos y explotando la complejidad y el dinamismo que nos rodea, cualquiera sea el contexto en el cual trabajamos.

En la misma línea y de forma más puntual, la European University Association en un informe, publicado el 2007, denominado “Creativity in Higher Education” define 4 características centrales de desarrollo creativo en el contexto universitario

1.Originalidad: la creatividad no está relacionada a la reproducción, sino involucra nuevos desarrollo (que pueden ser generados en base a conocimiento existente) y requiere desafiar, desde el individuo, las ideas o creencias existentes.

2.Idoneidad: no todo lo novedoso es creativo, la creatividad se manifiesta en nuevos enfoques que se adecuan al problema planteado.

3.Orientación al futuro: implica no mirar atrás, sino estar preocupado de lo que puede ocurrir a futuro, con disposición a la inseguridad e incertidumbre que produce mirar hacia adelante.

4.Habilidad para solucionar problemas: la capacidad para identificar nuevas soluciones a problemas existentes; esto requiere “pensar afuera de la caja” (lo cual involucra des-aprendizaje sociocultural), mirar las cosas desde ángulos y perspectivas diferentes y aventurarse a caminar fuera de los límites conocidos dejando espacio para el riesgo y el fracaso.

Si queremos innovación en nuestro país, tenemos que dejar de truncar la cabeza de los estudiantes con recetas seguras, y dar la posibilidad (tiempo y espacio) de que puedan explorar la ambigüedad, imaginar nuevos escenarios y desafiar lo existente; lo anterior no sucede solo, se debe favorecer el desarrollo de habilidades creativas para que estos profesionales puedan incrementar las opciones de encontrarnos con ideas idóneas aplicadas al contexto, de alto valor e impacto social. La nuestra es una sociedad que gira entorno a la economía del conocimiento, si no somos capaces de aportar a la construcción de éste, nuestro futuro estará limitado a la producción industrial del commodity de moda.