Pablo Muñoz

Hace una semana tuve la oportunidad de asistir a una conferencia dictada por Dean Kamen en el marco del 55th CPSI Conference en Boston. Kamen es fundador de Deka Research & Development, empresa dedicada al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Junto a su empresa ha registrado más de 440 patentes especialmente en el área de equipamiento médico. El año 2000 fue premiado con la National Medal of Technology en reconocimiento a su contribución a la medicina y a la difusión de la innovación, la ciencia y la tecnología en los Estados Unidos.

Además de haber alcanzado estos logros con Deka, Dean Kamen es el responsable de la creación de FIRST – For Inspiration and Recognition of Science and Technology (por la inspiración y el reconocimiento de la ciencia y la tecnología) – organización dedicada a motivar a las próximas generaciones a comprender, usar y disfrutar la ciencia y la tecnología.

FIRST es responsable de las competencias nacionales de robótica y desafíos tecnológicos para estudiantes secundarios y la Lego League para niños de 6 a 14 años.

Lo que me llamó la atención de esta propuesta fueron los argumentos y las motivaciones de su origen. Kamen presentó en su conferencia una serie de datos que muestran cómo se ha venido reduciendo drásticamente el interés por la ciencia y la tecnología en Estados Unidos. Algo que un principio era un campo deseable para los jóvenes hoy es dejado a los “nerds”, donde figuras como astronautas, científicos revolucionarios y grandes pensadores son reemplazados por Britney Spears, Paris Hilton y otros personajes que poco aportan al desarrollo humano. Para ilustrar esto una simple estadística, la edad promedio del equipo que llevó el hombre a la luna en 1969 era de 24 años, en la actualidad la edad promedio del equipo de transbordadores espaciales de la Nasa es de 52 años; da para pensar: o estos personajes son muy buenos o no hay generación de recambio. La conclusión de Kamen es la segunda, no hay con quién reemplazar a estos científicos.

No era muy difícil visualizar dónde estaba el problema: la educación. Ahora la pregunta era “por qué estamos tan mal si hemos incrementado exponencialmente el gasto en educación en los últimos 30 años en Estados Unidos”(algo similar ocurre en Chile), Kamen y su equipo se dieron cuenta que el problema no estaba en la oferta de la educación sino más bien en la demanda, no se trataba sólo de infraestructura, contenidos,  profesores, computadores, laboratorios y otros relacionados; se trataba también de que a los jóvenes les llamara la atención el desarrollo de la ciencia y la tecnología, por tanto lo que se requería era un cambio en el foco de la invitación, a fin de estimular y mejorar la demanda por ciencia y tecnología.

Es así como nace FIRST, como una competencia escolar de robótica. Tal como existen las competencias de cheerleaders, básquetbol, fútbol americano y otras ligas, existe también una competencia nacional donde los robots, creados por los estudiantes, compiten entre ellos en variadas categorías: partidos de fútbol, básquetbol y otros (algunos equipos chilenos también han participado). A esto sumaron Motorola, Johnson & Johnson, Xerox, Lego, FedEx, Boeing, Nasa, Rockwell y otras empresas líderes en sus mercados.

Con esta invitación no era difícil imaginar los resultados:

Los estudiantes que han participado de esta experiencia se han destacado en una gran cantidad de áreas de desarrollo personal y profesional, muy por sobre el estándar nacional.

Les recomiendo descargar el resumen del informe del impacto alcanzado, en este documento se detallan los resultados obtenidos por los estudiantes en diversas áreas medidas, tales como: habilidades interpersonales, trabajo en equipo, acceso a educación superior y postgrados, excelente desempeño en áreas como ingeniería y tecnología, empleabilidad, entre otras. Además ha demostrado tener un impacto importante en los profesores y guías que apoyan los procesos de trabajo desde los mismos centros educacionales.

Personalmente me alegré e impresioné no tanto por los resultados obtenidos, sino por el cómo llegan a la solución: no se trata sólo de la oferta educacional, se trata de la calidad de la demanda. Si los estudiantes comienzan a ver la ciencia y la tecnología como algo atractivo, entretenido y cercano, las posibilidades de contar con nuevas generaciones de científicos y mejores profesionales se ven cada vez más cerca.