Pablo Muñoz

La idea tradicional respecto a la relación entre errores y aprendizaje podría no ser del todo correcta.

Una nueva investigación del MIT, experimentada sobre primates (estímulo – respuesta – premio), ha demostrado que el cerebro sólo aprende de la experiencia cuando realiza algo bien. Frente a estímulos disímiles de respuesta correcta e incorrecta, la actividad neuonal de los primates responde de manera más positiva a las respuesta correctas. Por otro lado, cuando la respuesta era incorrecta el cerebro no demostraba cambio alguno, ni se evidenciaba mejoras en el comportamiento.

Los investigadores descubrieron que cuando las acciones son premiadas o no premiadas, la actividad neuronal en la corteza prefrontal, asociada al aprendizaje y la memoria, se activa por varios segundos hasta el próximo intento.  La respuesta era más fuerte en una prueba donde el anterior intento había sido premiado y más débil si el intento anterior había sido un error.

Según palabras del propio Earl Miller, profesor de Neurociencia del MIT: “si el mono obtiene una respuesta correcta, una señal es enviada al cerebro la cual le dice: hiciste lo correcto. Justo después de la respuesta correcta las neuronas procesan la información más acertada y efectivamente, producto de lo cual el mono está mejor dispuesto a generar una nueva respuesta correcta”

Llama bastante la atención si una de las premisas de la innovación está asociada a la aceptación del error como mecanismo de aprendizaje y generación de nuevas alternativas. Los estudios sobre innovación han establecido que el aprendizaje y la generación de conocimiento son factores claves en el desarrollo sustentable de la misma, donde el error y el fracaso operan como drivers en este proceso. Esta visión del desarrollo de la innovación se ha extremado al punto de reconocer la necesidad de implementar ciertas prácticas asociadas a cometer errores deliberados, “fracasa rápido, aprende rápido”. Personalmente comparto esta perspectiva, y siempre me ha llamado la atención aquellas líneas de investigación que se contraponen al pensamiento tradicional. El análisis de la actividad cerebral que nos ofrece la tecnología en la actualidad nos ha permitido comprender una gran cantidad de hechos que usualmente los entendíamos desde el sentido común, y este estudio está en esa línea; pero cuando el ejercicio de relación conceptual avanza en sentido contrario, el asunto se empieza a poner entretenido.

Fuente: Telegraph.co.uk