Pablo Muñoz

Alguna vez se han preguntado por qué las mejores ideas se les ocurren en lugares y situaciones extrañas, como cuando nos estamos duchando, o lavándonos los dientes, o subiendo a un ascensor, o segundos antes de dormirnos; y no frente al computador en nuestros lugares de trabajo. Acá va una de las respuestas.

La Universidad de British Columbia en Canadá ha venido estudiando este fenómeno en base a imágenes del cerebro (resonancias magnéticas). En una investigación orientada en monitorear el funcionamiento del “Daydreaming Brain” (cerebro que sueña de día), han podido establecer que esta función, la cual piensa y resuelve problemáticas mientras ejecutamos tareas rutinarias, es tremendamente activa.

Las imágenes captadas por las resonancias muestran que las zonas iluminadas mientras resolvemos problemáticas son las mismas zonas llamadas áreas de acciones predeterminadas (no sé si es el nombre exacto para default areas), y no son las mismas que aquellas que se iluminan cuando realmente nos esforzamos por resolver problemas. En otras palabras, es más probable que seamos más eficientes resolviendo problemas cuando ejecutamos tareas rutinarias que cuando nos sentamos frente al computador decididos a resolver un problema.

El hallazgo mencionado fue establecido después de darse cuenta que la parte del cerebro que controla la “red ejecutiva”, la cual se vincula con resoluciones complejas de alto nivel y se ubica en la corteza prefrontal lateral, podía estar activa junto con la parte del cerebro que controla la red de acciones predeterminadas, aquella que administra rutinas mentales sencillas y se ubica fundamentalmente en la corteza prefrontal media. Originalmente se pensaba que estas dos redes neuronales funcionaban por separado, cuando una se activaba la otra estaba dormida y no había actividad paralela. No había conciencia de que mientras ejecutamos tareas rutinarias una parte importante del cerebro sigue preocupado por resolver problemas complejos.

La cantidad y calidad de actividad cerebral encontrada en estas instancias sugiere que las personas se encuentran mejor preparadas para resolver problemas complejos cuando no están concentradas en ello. En situaciones que se requiere altos niveles de resolución al parecer es mejor cambiar a actividades simples y dejar que el cerebro piense.

Cuando soñamos despiertos ejecutando tareas rutinarias sencillas puede que no estemos intentando cumplir metas específicas de forma conciente, pero son justamente esas instancias las que aprovecha el cerebro para trabajar los cuestionamientos más complejos.

Esto no deja de ser interesante, cada vez que me toca realizar clases de gestión de innovación pregunto a los alumnos dónde se les ocurren las mejores ideas y nunca me han respondido “en la pega”. Lo que debiera inquietar a gerentes y dueños de empresa entonces es qué debe ocurrir en el lugar de trabajo para que a las personas se les ocurran las mejores ideas ahí.

Los entornos de trabajo diseñados por Google, Pixar y otras compañías líderes en innovación están orientados a esto; favorecen que las personas puedan tener las mejores ideas en el trabajo y no fuera de el.

Creo que ya hay suficiente información e investigaciones para que con toda tranquilidad lleguen mañana a la pega y se pongan a destruir los cubículos y todos aquellos espacios y procesos que impiden que se generen buenas ideas.

Fuente: Science Daily
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