Diego Uribe

Creo ciegamente en el efecto empoderador y democratizador de las tecnologías de la información y por sobre todo, en la oportunidad que otorga a cualquier individuo ( y/o grupo de individuos) de articularse con los circuitos de elite mundial en términos de ciencia, investigación, desarrollo de tecnologías e innovación.

Sin embargo, al revisar el trabajo de Richard Florida, (autor de “The Rise of the Creative Class y “Who’s your city”), aparece una realidad totalmente contraria a la utopía del mundo plano de Thomas Friedman. El mundo está altamente concentrado geográficamente en unas pocas “Mega Regiones” responsables de gran parte del output mundial en términos de riqueza, desarrollo de tecnologías, adelanto en ciencias, patentes de propiedad intelectual, etc. y la brecha es cada vez mayor entre estas “Mega Regiones” y los países en vías de desarrollo y del tercer mundo. Es decir, el supuesto efecto democratizador y amplificador de oportunidades de las tecnologías de la información parece ser un velo y el mundo es solamente plano exclusivamente entre y para estas Mega Regiones. Para todo aquel que le interese el detalle de este trabajo les dejo a disposición un paper al respecto: florida_gulden_mellander_megaregions-1

Ahora bien, algo que me llamo mucho la atención debido al modo de visualizar los datos es la convergencia entre concentración de “científicos estrellas”  (y centros de investigación que los albergan) y nivel de actividad de innovación comercial (patentes). Obviamente que esta relación no es nada nueva, sin embargo al visualizarla en forma gráfica (ver la figura de más abajo), se me hace evidente el efecto que resulta de la articulación fluida y dinámica entre la generación de ciencia de calidad y el desarrollo comercial de patentes, tecnologías e innovación.

http___creativeclass.typepad.com_thecreativityexchange_files_florida_gulden_mellander_megaregions.pdf
Así como es evidente cuales son las Mega Regiones y puntales de la innovación y desarrollo mundial también es evidente lo insignificante que es nuestra región en el circuito de elite. De lo anterior,  se hace urgente y necesario crear para Chile y la región, el diseño de políticas públicas que fomenten la concentración geográfica (y ciertamente urbanas) de centros de investigación científica de calidad de y un sistema financiero que sostenga el enprendimiento creativo e innovación para capitalizar sobre el output científico local y regional.
La revolución de las tecnologías de la información nos permiten ser espectadores de las dinámicas mundiales y obviamente nutrirnos de ideas y modelos que pueden ser adaptados al contexto regional. Sin embargo, debemos apuntar a ser actores de este circuito y para ello, además del impulso de una educación de calidad, debemos impulsar la concentración geográfica, densidad y diversidad creativa, desarrollo de una base científica, transferencia tecnológica y enprendimiento.
En fin, lo anterior no es nuevo. No obstante, una nueva forma de visualizar la misma información puede que genere algún nuevo “insight”, toma de conciencia y ojalá acción en forma de incentivos y políticas públicas país.
Por útimo, no es menor que la concetración de patentes, científicos y otros índices de innovación se den en las “costas” del mundo. En este sentido, en Chile hemos sido bendecidos con una larga y hermosa costa.