Pablo Muñoz

De acuerdo a la National Venture Capital Association en Estados Unidos, la industria de la biotecnología y otras de desarrollo científico altamente especializado están atrayendo la gran mayoría de los capitales de riesgo (venture capital); si uno hace el ejercicio de mirar esta tendencia a futuro hace bastante sentido pensar que vamos a encontrar una nueva generación de científicos emprendedores. En este contexto, el estar en camino de obtener un PhD en estos años puede ser el mejor entrenamiento para convertirse en un emprendedor innovador, fenómeno muy similar al de aquellos que estudiaron computer science en los noventa.

En esta línea, la Fundación Ewing Marion Kauffman acaba de anunciar el financiamiento y mentoring para el desarrollo y comercialización de los hallazgos científicos (First Class of Postdoctoral Entrepreneurship Fellows) de 13 investigadores postdoctorados. Lesa Mitchell, Vice Presidenta de Innovación Avanzada de la Fundación indicó, en una entrevista a Business Week, que la recuperación económica va a suceder a través del emprendimiento innovador, el cual puede ayudar a potenciar el crecimiento, para estos fines la fundación está enfocada en la construcción de vías entre PhDs, MDs y capitales de riesgo (venture capitals)”.

En la actualidad una gran cantidad de empresas e inversionistas están prestando especial atención al trabajo científico de PhDs, no sólo para contratarlos directamente, sino además para buscar a través de ellos nuevos mercados en industrias de desarrollo científico altamente especializado.

En otras industrias se están dando situaciones muy similares, por un lado podemos encontrar alianzas históricas como la establecida entre las empresas de innovación de Palo Alto (IDEO entre otras) y la D School de Stanford, donde no sólo se preparan design thinkers, biomecánicos y antropólogos sino también se incuban de manera conjunta proyectos de investigación científica de alto impacto, y por otro lado encontramos estrategias corporativas que se sustentan en la cercanía a las comunidades académicas. Este último es el caso de Pixar, que establece como uno de sus pilares operativos el mantenerse cerca de las innovaciones que puedan ocurrir al interior de las comunidades académicas (HBR, sept’08), y esta cercanía la logran integrando la investigación de las áreas técnicas de la compañía a la investigación científica de las universidades, participando y aprendiendo de manera conjunta en conferencias y otras instancias de intercambio académico.

No hace mucho tiempo los PhDs tendían a ser observados como seres extraterrestres cuya conexión al mundo real era bastante tangencial y de participación esporádica, y muchas veces, si bien admirados, subvaluados fuera de la comunidad académica.

Es interesante observar como estamos pasando a una nueva comprensión de las comunidades de PhDs, de considerar a estos individuos como bichos raros cuyos aportes son generalmente incomprendidos por el mundo empresarial, a una nueva fuente de emprendimiento innovador de alto impacto, que no sólo llama la atención desde el punto de vista técnico, sino también desde el punto de vista empresarial.