Magdalena Toral

Parte de las discusiones que he tenido con colegas y de algunas que también aquí se pueden encontrar, tienen que ver con qué debieran estar aprendiendo los estudiantes de Educación Superior para ser exitosos en el mundo laboral. Quienes entregan algunas luces respecto de esta cuestión son los autores del Proyecto REFLEX, los que han estudiado las nuevas tendencias sociales y cómo éstas están impactando, como demandas, para los nuevos profesionales.

Según plantean, hoy en día se estarían observando tres nuevas tendencias sociales. La primera, una creciente valoración de la educación y la formación (el conocimiento). La segunda, una flexibilización de los patrones laborales dada una mayor difuminación de los límites entre el trabajo, el ocio y la educación. Y la tercera, una creciente globalización e internacionalización de los mercados, productos y organizaciones. Todo esto plantea nuevos desafíos para la Educación Superior.

En este sentido, siguiendo las conclusiones del proyecto, hoy en día debiéramos estar formando profesionales flexibles que tengan competencias en, al menos, las siguientes cinco áreas:

1. Experiencia profesional. Claramente el mercado laboral espera que los egresados sean o puedan llegar a ser “expertos” en su campo profesional. Pero, ¿qué significa ser experto?. Al parecer, conocer y contar con un gran volumen de información respecto de nuestra área de desempeño, no es suficiente. Hoy debemos ser capaces de usar esa información para resolver problemas, los que generalmente no atañen únicamente a nuestra disciplina. Debemos lograr diagnosticar situaciones, actuar con decisión y liderazgo, y desenvolvernos  en la incertidumbre. En definitiva, tenemos que tener desarrolladas altas capacidades creativas que nos permitan aprender y funcionar en diversos contextos.

2. Flexibilidad funcional. El mundo del trabajo es dinámico y cambiante. Evolucionan los mercados, productos, metas y organizaciones. Por tanto la educación superior al parecer, debe ser capaz de formar profesionales capaces de actualizar sus conocimientos, adquirir nuevos con rapidez, trabajar de forma multidisciplinaria y por sobre todo, tener la capacidad para mirar los cambios de forma positiva, como oportunidades y no como amenazas. En palabras de Norman Jackson (The Imagination Curriculum Network): lograr trabajar “con” las características de este nuevo mundo y no sólo “a pesar de”.

3. Innovación y gestión del conocimiento. Cada día se declara con mayor frecuencia la necesidad que los nuevos empleados hagan más que simplemente cumplir con una cantidad de tareas específicas, se espera que “agreguen valor”. Lo anterior no sólo se circunscribe a una demanda individual, es decir que cada trabajador “innove”, sino que también refiere a la capacidad para trabajar de forma colaborativa y sinérgica, de modo de crear un ecosistema donde las posibilidades de innovación aumenten.

4. Movilización y dirección de los recursos humanos. Además de lograr trabajar de forma autónoma y dirigir nuestras propias tareas y desarrollos, también tendremos que poder ayudar, acompañar, guiar y/o dirigir el desarrollo de los demás; desplegando entre otras habilidades, el liderazgo y la asertividad. Estamos en un mundo de conexiones.

5. Orientación internacional. La globalización ya es un hecho para todos, por lo que los planes de estudio debieran incluir una fuerte orientación internacional, lo que no sólo atañe a dominar otros idiomas diferentes al nativo, sino también poder comprender y empatizar con otras culturas, así como evaluar las propias limitaciones en el contexto local. En definitiva, los nuevos profesionales necesitan contar con habilidades interculturales.

De esta manera, ¿cuánto estamos apoyando a los actuales alumnos a desarrollar estas habilidades?, ¿cómo podemos fortalecer los curriculums educativos para hacer sustentable la formación que reciben los alumnos?. Los invito a comentar.

Fuentes: http://www.fdewb.unimaas.nl/roa/reflex/index.htm
http://www.heacademy.ac.uk/imaginativecurriculum.htm