Verónica Devenin

La eco-innovación, según la definición realizada por la OECD (2009), es equivalente a la definición de innovación establecida en el manual de Oslo, especificando dos aspectos diferenciadores: la eco-innovación implica una reducción en el impacto ambiental y la trascendencia de los límites organizacionales de la innovación para abordar inclusive ámbitos institucionales y culturales.

Es relevante detenerse en las implicancias del primer elemento diferenciador, específicamente cuando la reducción de impacto ambiental es un objetivo explícito. Esto porque la naturaleza y objetivos de la eco-innovación generan dinámicas de mercado totalmente distintas a cuando se trata de una innovación cuya promesa es aumentar la eficiencia o generar ventajas competitivas.

En relación con los objetivos de la innovación y de la eco-innovación, rescatamos lo señalado en un estudio realizado por la OECD el año 2005 (Tébar and McMillan, 2005), el que relevó las principales barreras para la transferencia de tecnología ambiental. En ese contexto, fueron destacadas las diferencias de cuando se trata de tecnologías ambientales versus otras tecnologías. A continuación se presenta un recuadro indicando estas diferencias.

diagrama

(Tébar and McMillan, 2005)

Si observamos este cuadro, la dinámica de posicionamiento de las tecnologías ambientales es completamente diferente que la de otras tecnologías, entendiendo que los drivers principales se erigen como un criterio clave para comprender el desenvolvimiento de las innovaciones y de las eco-innovaciones, y por lo tanto su gestión.

En este estudio se señala que muchos casos de estudio demostraron que la regulación ambiental es el factor esencial en el desarrollo, así como la comercialización, de este tipo de tecnologías. Una fuerte regulación obliga a la formación de un mercado para este tipo de tecnología. Sería interesante, por ejemplo, replicar este estudio bajo el escenario actual de un aparente auge de una economía verde.

En relación con la naturaleza del objeto que abordan la innovación y la eco-innovación. Se puede decir que la primera está en razón de mejorar las posiciones competitivas de unos y de otros, en mercados ya sea de bienes o de servicios y que pueden encontrarse en cualquier punto del planeta. Una innovación en el mundo puede ser transferida a cualquier lugar y aplicarse adecuadamente en la medida que sea pertinente a un determinado sistema productivo o de servicios, donde los contenidos sean relativamente similares.

En cambio, la naturaleza del problema que abordan las eco-innovaciones implica una restricción adicional. Este mismo estudio realizado por la OECD en 2005 señala como un elemento crítico que las aplicaciones de la tecnología ambiental son por lo general altamente localizadas. Los problemas ambientales ligados a las eco-innovaciones están sujetos a las características de, por ejemplo, el recurso hídrico, del recurso suelo, de los volúmenes a tratar, de las características físico-químicas de los contaminantes presente, de la profundidad de las napas subterráneas, del clima, además de la cultura y prácticas ambientales, así como la infraestructura y logística disponibles.

Una eco-innovación puede lograr un excelente rendimiento en una localidad, no obstante no lograr los mismos resultados en otra simplemente por no contar, por ejemplo, con suficiente agua para su funcionamiento, o porque el volumen de los caudales a tratar es mucho mayor que para lo que fue diseñada la innovación originalmente, o porque algunas eco-innovaciones de carácter físico-químico presentan buenos resultados en un contexto y en otros no, producto de la presencia o ausencia de algún otro elemento.

Esta restricción es altamente relevante a la hora de establecer las políticas de innovación y transferencia de tecnología ambiental, pues requiere de un importante trabajo de selección de la tecnología, clave para su viabilidad técnica y económica.

Fuente:

Tébar, Cristina and McMillan, Steven (2005): “Achieving the Successful Transfer of Environmental Sound Technologies: Trade-Related Aspects”, OECD Trade and Environment Working Paper, n° 2005-02.

OECD (2009), Sustainable Manufacturing and Eco‑innovation: Towards a Green Economy